Las dietas de enero, ¿solución rápida o falso comienzo?
- Cruz Ruiz

- 25 ene
- 1 Min. de lectura
Con la llegada de enero, muchas personas deciden ponerse a dieta para compensar los excesos de las fiestas. Así surgen las conocidas dietas de enero, caracterizadas por prometer resultados rápidos a través de restricciones severas, planes detox o la eliminación de determinados alimentos. Aunque pueden parecer una solución inmediata, no suelen ser la mejor opción para la salud.
Este tipo de dietas suele provocar cansancio, pérdida de masa muscular y desequilibrios nutricionales. Además, al ser difíciles de mantener, aumentan el riesgo del efecto rebote: el peso perdido se recupera con facilidad una vez se abandona la dieta.
Enero puede ser, sin embargo, un buen momento para retomar hábitos saludables. Volver a horarios regulares, priorizar alimentos frescos como frutas, verduras y legumbres, y reducir —sin eliminar— los productos ultraprocesados ayuda más que cualquier dieta milagro. A esto se suma la importancia de la actividad física y de una relación más consciente con la comida.
Más que empezar el año con restricciones extremas, el verdadero objetivo debería ser adoptar cambios realistas y sostenibles. La nutrición no es una carrera de corto plazo, sino una inversión en salud que se construye día a día.







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