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¿Los embutidos son saludables?


Los embutidos —como el jamón, chorizo, salchichón, mortadela o salchichas— forman parte habitual de muchas mesas, especialmente en países como España, Italia, Francia o Alemania. Cuántas de nosotras recurrimos a los "bocatas" para dar la merienda de los peques. Pero, ¿son realmente saludables? La respuesta no es tan simple como un sí o un no, porque depende de la frecuencia, la calidad y el tipo de embutido que consumas.

¿Qué son exactamente los embutidos?

Los embutidos son productos cárnicos elaborados a partir de carne (generalmente de cerdo o vacuno), grasa, sal y aditivos, que se curan, fermentan, cocinan o secan, y se presentan embutidos en tripas naturales o artificiales. Existen dos grandes categorías:

Curados (como jamón serrano, chorizo, salchichón)

Cocidos (como mortadela, salchichas tipo Frankfurt)

¿Qué dice la ciencia sobre su salud?

Procesados y clasificados como cancerígenos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó en 2015 a las carnes procesadas (como embutidos, salchichas y bacon) como “carcinógenos del grupo 1”, es decir, con evidencia suficiente de que su consumo aumenta el riesgo de cáncer colorrectal.

Esto no significa que comer jamón te cause cáncer de inmediato, sino que un consumo frecuente y elevado aumenta el riesgo a largo plazo, sobre todo si se combina con otros factores de riesgo (poca fibra, sedentarismo, obesidad…).

El problema: sal, nitritos y grasas saturadas

Muchos embutidos contienen:

Altas cantidades de sal → riesgo de hipertensión

Grasas saturadas y colesterol → afecta al corazón si se abusa

Nitritos y nitratos → usados como conservantes, pueden formar nitrosaminas (potencialmente cancerígenas)

¿Hay embutidos “menos malos”?

Sí. No todos son iguales. Algunos tienen mejor perfil nutricional que otros:

Jamón ibérico o jamón cocido de calidad (alto en proteína y sin azúcares añadidos, con menos aditivos)

Pechuga de pavo natural (ojo: muchas versiones comerciales están ultraprocesadas)

Salchichas, mortadelas o embutidos baratos con muchos aditivos, féculas, azúcares, etc.

Revisa las etiquetas: los ingredientes deben ser claros y breves. Cuanto más ingredientes “extraños” veas (azúcares, féculas, colorantes, estabilizantes), menos saludable es.

Entonces… ¿puedo comer embutidos o no?

✅ Sí, pero con moderación y eligiendo bien. De forma ocasional, como parte de una dieta rica en frutas, verduras y legumbres. Evita el consumo diario, sobre todo de productos baratos y ultraprocesados y prioriza opciones sin nitritos/nitratos añadidos y con mayor porcentaje de carne real.

Los embutidos no son alimentos imprescindibles ni saludables por definición. Son productos procesados que, en exceso, pueden tener efectos negativos sobre la salud, pero consumidos de forma ocasional y con buena elección, pueden formar parte de una dieta variada y equilibrada.

Como siempre en nutrición, la clave está en el equilibrio, la calidad y el contexto dietético general.

 
 
 

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